- ¿Otra vez aquí?
- Echaba de menos tu olor.
- ¿No crees que es mucho abusar?
- No. Bueno, sí. Un poco, casi llegando a ser bastante.
- Entonces, ¿por qué vuelves?
- No sé, hay algo en tí que me da tranquilidad, y me da rabia perderlo. Eres como una droga para mí.
- Pero tienes que descansar de mí, y yo de tí.
- ¿Un latido basta?
- ¿De cuánto tiempo hablamos?
- No recuerdo ya. Hace tiempo que no escucho a mí corazón.
29.12.09
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Gracias Hugo.
ResponderEliminarNo debería uno dejar de escuchar a su corazón, perdería muchas cosas importantes en cada pequeño latido que da. Más de las que creemos.
ResponderEliminarEscúchalo siempre, dice cosas interesantes.
ResponderEliminarSabes que nunca sé que comentarte.
Echar de menos su olor, me gusta la idea (: